21 de agosto de 2016

Descubriendo… primeros contactos


Se conocieron en una época de grandes cambios políticos y socioculturales. Aparecían en tropel, atropellándose ante los ojos atentos de sus propietarios. Llegaban repletos de novedades tan atractivas como tentadoras. Tanto era así, que algunas se escapaban de entre las manos hábiles de los más ambiciosos. Sin embargo, otras primicias se quedaban sin ser digeridas, favoreciendo la aparición de aquellas frustraciones enquistadas durante una pubertad carente de afecto y generosidad. Fuera como fuera, el deseo unánime, aperturista y renovador no se hizo esperar, y el de ellos tampoco, aunque a la larga, algunas circunstancias soterradas en una adolescencia malograda, incidirían negativamente sobre la relación que iniciaban colmados de ilusión y esperanza.

La conversación transcurría con relativa tranquilidad hasta que Ella cambió de tema al reafirmar, graciosamente, que seguía sin saber qué le atrajo más de Él, si la mirada embriagadora que lucía en determinados momentos, o ese cuerpo imponente que te dejaba con las ganas de realizarle un traje de saliva, completo y a medida. Quizá fuera el poder de su voz, grave y sosegada, o el embeleso que le producían los secretos contados bajo el cielo estrellado. No lo sabía, como tampoco que sus vidas se verían marcadas por una sociedad conservadora y retrógrada. Eran dos jóvenes dispuestos a coger ese tren repleto de libertad y aire fresco. Llegó a toda velocidad y del mismo modo partieron hacia ese mundo que imaginaban sin muros ni ataduras. Nada más lejos de la realidad -afirmó con rotundidad- pero en ese momento en que el amor ya había mermado su visión, no percibió que aquel frenético viaje incidiría negativamente sobre el resultado final de una infancia amarga y truculenta, aunque su futuro marido jamás lo reconociera. Y aunque el sentido común de muchos viajeros les hizo cambiar de tren antes de llegar a su destino; otros como ellos, se quedaron en el ave de alta velocidad, excusando los posibles descarrilamientos y sus graves consecuencias.

Unos más que otros pensaban que la apertura social recién estrenada, sería la droga que cambiaría sus vidas. Pero algunos, además, no supieron o no quisieron admitir que determinados cambios no siempre encajan bien en aquellos egos marcados, cargados de prejuicios, educados en entornos rotos que mantienen falsamente la estructura familiar; entornos fríos y conservadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Habla para que yo te conozca.